
MARTIN BARBERO, Jesús “El libro y los medios, crítica de la razón dualista” en
RESEÑA:
El autor inicia su crítica mencionando como en la actualidad ya no se lee ni se escribe como antes y opina que es porque ya no se puede ver ni representar como antes. Existe una nueva generación que nació con una revolución electrónica, esto produce una brecha entre los adultos de la vieja guardia que no aceptan que los medios audio visuales no son la causa de la crisis en la lectura y el empobrecimiento cultural; basta recordar como la clase obrera de Francia aprendió a leer, aun cuando los intelectuales pensaban que la lectura no era para ellos, esto fue debido a que se publicó periódicos mediante el avance “tecnológico” por así decirlo de la imprenta. ¿Porqué no pensar pues, que ahora la cultura también puede valerse de los medios de comunicación masivos como la TV, radio, cine y la computadora? Entonces la crisis del libro no se refiere a su muerte sino a dejar de ser el centro del universo cultural y la pluralización del texto escrito y sus múltiples usos sociales como: el video clip, el video juego, el hipertexto, etc.
Nos guste o nos de asco la TV constituye hoy un sofisticado dispositivo de moldeamiento y deformación de los gustos populares y una de las mediaciones históricas más expresivas, de una cultura popular hibrida nacida de ciertos saberes narrativos más que de tradiciones especificas de un pueblo.
Pero desde el punto de vista de la educación y considerando que los libros ya no son del agrado de los jóvenes (ya que no les gusta leer) y dejando a un lado el debate lo que realmente importa es la cuestión de ¿Qué hacer con la TV? La respuesta es fácil: ¡¡APAGARLA!! ¿Pero esto será posible? La respuesta es negativa. Entonces ¿Existe alguna política educativa que pueda seguirse? La respuesta decepciona: ¡¡NINGUNA!!
Lo que se plantea es un reto ya que el libro sigue siendo la clave para lograr la primera alfabetización la que abre al mundo de la escritura fonética, en lugar de encerrarse sobre la cultura letrada pone las bases para la segunda alfabetización, aquella que nos abre a las múltiples escrituras que hoy conforma el mundo audiovisual y el texto electrónico.
Desafortunadamente el mundo de la educación se ha enfrascado en el juicio de los medios y su influencia en los jóvenes más que en buscar como comprender y corregir el ver de los telespectadores. No debemos olvidar que no solo enseñamos las ciencias y artes sino que formamos ciudadanos y esto implica asumir retos culturales y políticos que no pueden ser desvinculados de los medios de comunicación masivos.
La indispensable critica tanto de los contenidos como de las formas de seducción de los medios audiovisuales sólo resultará valida y socialmente eficaz cuando la escuela sea capaz de insertar esa critica en un proyecto de cambio educativo, un proyecto que replantee la idea de cultura con la que la escuela trabaja en nuestros países para que comience a dar entrada a las ciencias y las tecnologías tanto en dispositivos de productividad como en modos de percibir, de saber y de sentir. Esto es incorporar las nuevas tecnologías de información como estrategias de conocimiento y no como meros instrumentos de ilustración o de difusión.
Por otra parte, que tramposo y que fácil es echarle la culpa a la televisión de la apatía que los más jóvenes siente hoy por los libros, cuando la verdadera responsable es la escuela por se incapaz de hacer gustar la lectura y de insertar en ella nuevos y activos modos de relación con el mundo de la imagen.
Entonces la actual crisis de la lectura quizás tiene que ver más con la transformación de los modos de leer (pluralidad de textos), que con la “seducción” que ejercen las nuevas tecnologías.
En conclusión:
Estoy conciente del papel que juega el docente en el aprendizaje del alumno y como es que este espera otra cosa de los métodos de enseñanza, el reto es renovar las forma para que al joven no le parezcan aburridas y obsoletas sino entrar en la dinámica de una enseñanza constructivista usando los medios y las nuevas tecnologías de comunicación.
MARTIN BARBERO, Jesús y REY, Germán (Capítulos 2,3,4 y 5) en Los Ejercicios del Ver, Gedisa, 1999. (pp. 20-48).
RESEÑA:
La fascinación tecnológica aliada al realismo de lo inevitable produce desconcertantes paradojas: la convivencia de la opulencia comunicacional con el debilitamiento de lo público; la más grande disponibilidad de información con el palpable deterioro de la educación formal; la continua explosión de imágenes con el empobrecimiento de la experiencia; la de los inforricos y la de los excluidos ( es decir los que tienen todo acceso a bienes y saberes y los que no tienen los bienes elementales como información para decidir como ciudadanos). Unido a todo esto se encuentra la desmitificación de las tradiciones y costumbres que producen contextos de confianza en la sociedad ya que las personas fácilmente asimilan los instrumentos tecnológicos y las imágenes de modernización pero muy lentamente pueden recomponer su sistema de valores de normas éticas y virtudes cívicas por lo que se genera incertidumbre. Esta nueva relación de experiencia audiovisual introduce el des-orden en la cultura (tipo de representación y saber en la que se basa la autoridad), primero fue el cine, después la TV y actualmente la computadora con Internet. La TV es el medio que desordena más radicalmente la cultura por sus separaciones entre la realidad y la ficción, transformando nuestra percepción de espacio y tiempo. Pero la computadora ofrece un nuevo espacio virtual donde todo llega sin tener que partir.
Antes los medios especialmente la radio se convertía en vocero de la interpelación que desde el Estado transformaba a las masa en pueblo y al pueblo en nación, hoy el proceso es distinto ya que los jóvenes no tienen memoria territorial, están ligado a la expansión del mercado de la TV, el video o del disco, una cultura mundo.
Las mayorías en América Latina se están apropiando de la modernidad sin dejar su cultura oral, esto no de la mano del libro sino de la experiencia audiovisual.
Ante la desazón de los adultos se ve emerger una generación de jóvenes que no se identifican con la cultura tradicional sino con una que nace de la conexión-desconexión con las tecnologías, jóvenes con una “plasticidad neuronal” abierta a muy diversas formas y contextos y con una gran facilidad para manejarse en la complejidad de redes informáticas. Existe un cambio o transición entre la ciudad letrada hacia la ciudad informatizada donde no se requiere de cuerpos reunidos sino interconectados (una ciudad virtual). La fuerza de esta nueva ciudad se encuentra en su capacidad de acelerar, amplificar y profundizar las tendencias estructurales de nuestra sociedad.
Por otra parte las nuevas formas de saberes, de ver/leer provocan que la separación que hacía el libro entre los contenidos exclusivos para adultos y los que podían se leídos por niños hallan sido “cortocircuitados” por la TV ya que los filtros paternales desaparecen y en ella se exponen temas de adultos como guerras, crímenes, entierros, interludios sexuales, juegos de seducción, etc. Los adultos por su parte solo dan importancia a los contenidos sin fijarse en la estructura de las situaciones sin comprender el papel de la TV en la reconfiguración del hogar, culpan a la TV de la falta de comunicación entre padres e hijos como si antes de que esta existiera la familia hubiera sido un remanso de comprensión y diálogo. Este nuevo desordenamiento cultural es introducido por la TV debido a que en ella se presentan papeles que los adultos desean ocultar de las generaciones más jóvenes como robos, mentiras, maltrato, borracheras, y el concepto que tienen de si mismos.
En lo concerniente a la escuela tradicionalmente esta mide el rendimiento escolar por edades y por paquetes de información aprendidos. Pero las transformaciones de los modos de circular de la información constituyen una de las más profundas mutaciones y que la escuela no debe considerar como amenaza a su autoridad. Existen nuevos saberes los medios ofrecen nuevas formas de ver y de leer que producen una apropiación de la información más efectiva que la tradicional.
En conclusión:
Estoy de acuerdo con el autor en cuanto a lo que expresa: “La transformación de la educación se puede dar reconociendo la validez de la cultura oral, fortaleciendo la conciencia histórica, aceptando la tecnicidad mediática como dimensión estratégica de la cultura, insertándose en los procesos de cambio e interactuando con los campos de experiencia actual”.

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